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¿Qué tan resilientes serían las economías emergentes si ocurriese otra recesión global? En este caso, las debilidades del pasado podrían ser buenos predictores de vulnerabilidades futuras.

Liliana Rojas-Suarez analizó las condiciones pre-crisis en el 2007 para 21 economías emergentes y las comparó con las condiciones a fines del 2014. En un nuevo ensayo, Rojas-Suarez construye un índice que permite a los países medir su resiliencia económico-financiera a choques futuros y comparar su desempeño respecto al resto de países.

Esta es una prueba de resiliencia para países emergentes, y estos son algunos de sus resultados:

  • América Latina debería estar preocupada.
  • India es más vulnerable hoy respecto al 2007.
  • Filipinas tiene una posición más sólida respecto al 2007.

¿Por qué esto importa?

Esto importa por dos razones principales. Primero, esta idea funciona: la prueba de resiliencia de Rojas-Suarez produce un ranking de países para el 2007, el cual refleja los efectos de la crisis financiera global sobre economías emergentes. La prueba muestra que los países de Europa Emergente fueron las más vulnerables en el 2007: estas también recibieron el golpe más duro de la crisis en el 2008.

Segundo, sea cual sea tu intuición respecto a la prueba para economías avanzadas—ya sea por la deflación que contrae la demanda global o una mayor tasa de interés de EE.UU que conduciría flujos de capitales a países ricos—, se aproximan vientos en contra para economías pequeñas, menos robustas y para algunos países que alguna vez se consideraron futuras potencias. A esto último se súmele la caída en el precio de materias primas y petróleo, mayor incertidumbre geopolítica y empiezas a ver tiempos turbulentos más adelante para países en desarrollo y emergentes.

La siguiente figura compara los niveles de resiliencia a choques externos de los 21 países emergentes de la muestra hoy en comparación al 2007.

Un Indicador de Resiliencia a Choques Externos, 2014 vs 2007

 

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El desempeño de un país se representa por un color claro (2007) u oscuro (2014) y los 21 países se posicionan en un gradiente de color: rojo indica mayor vulnerabilidad relativa, mientras que azul claro indica mayor resiliencia relativa. Argentina presentó el peor desempeño, pero toda América Latina (excepto Colombia) es menos resiliente a choques externos ahora respecto al 2007. La posición de India es la más débil dentro de los países de Asia Emergente, mientras que casi todas las economías de Europa Emergente muestran algo de mejora.

¿Cómo lo hicimos?

La prueba de resiliencia se basa en un Documento de Trabajo de CGD, producido por Rojas-Suarez y Carlos Montoro. Sobre este, Rojas-Suarez evalúa 7 indicadores que, de manera conjunta, generar una medida sobre la resiliencia económico-financiera de un país a choques externos. Estos indicadores se dividen en 2 categorías:

  1. La habilidad de un país para soportar un choque externo adverso.
  2. La capacidad de un país para implementar políticas que contrarresten los efectos de choques sobre la estabilidad económica y financiera.

En la categoría 1, Rojas-Suarez argumenta que la habilidad de un país para soportar un choque externo depende de su capacidad de poder obtener financiamiento externo y, por tanto, de su solvencia y liquidez. La investigadora utiliza tres indicadores:

i.             Ratio de cuenta corriente sobre PIB: necesidad de financiamiento externo de un país.

ii.            Ratio de deuda externa total sobre PIB: indicador de solvencia.

iii.          Ratio de deuda externa de corto plazo a reservas internacionales brutas: medida de liquidez. Las posiciones de Malasia y Argentina se debilitaron significativamente en 2014 respecto a 2007.

En la categoría 2, Rojas-Suarez arguye que la habilidad de un país para reaccionar a un choque externo adverso depende de la capacidad de las autoridades nacionales respectivas para implementar políticas fiscales y monetarias contracíclicas (esto es particularmente cierto para países en desarrollo con mercados de capitales poco desarrollados). Las cuatro variables que reflejan las posiciones fiscales y monetarias son:

i.             Ratio de balance fiscal del gobierno general sobre PIB: menores déficits (o superávits) otorgan mayor espacio para implementar políticas fiscales. De los países de la muestra, solo Hungría y Rumania presentaron una posición fiscal más sólida en 2014 respecto a 2007.

ii.            Ratio de deuda bruta de gobierno sobre PIB: la mayoría de gobiernos de los países de la muestra incrementaron sus ratios de deuda entre 2007 y 2014, indicando una mayor vulnerabilidad.

iii.          Desviación al cuadrado de la inflación respecto a su meta: esta variable muestra qué tan restringido estaría un gobierno para implementar política monetaria. Las desviaciones se elevan al cuadrado para denotar que las desviaciones positivas y negativas son igual de perniciosas. Brasil e Indonesia mostraron mayor vulnerabilidad.

iv.          Una medida de fragilidad financiera: esta variable identifica la presencia de boom o busts de crédito, los cuales limitan la capacidad del gobierno para implementar política monetaria. Europa emergente pasó de un boom crediticio (2007) a un bust crediticio (2014).

Esta prueba de resiliencia, el cual Rojas-Suarez señala como limitado en ciertos aspectos, sirve para enfatizar que las lecciones aprendidas a partir de la crisis financiera global no deberían ser olvidadas. Particularmente, las condiciones iniciales durante la llegada de un choque externo adverso posteriormente determinarían el grado de resiliencia de un país. El apetito de inversionistas por activos de países como los BRICS podría verse moderado, según este análisis. Mientras tanto, los hacedores de política podrían indagar en los mensajes que transmite este indicador para entender hacia dónde deberían orientar sus agendas, de manera que se preparen para escenarios adversos. 

Disclaimer

CGD blog posts reflect the views of the authors drawing on prior research and experience in their areas of expertise. CGD does not take institutional positions.